Cuando echamos un vistazo a la historia de la ciencia, vemos que la gran mayoría de los científicos que hicieron descubrimientos y aportaron grandes contribuciones al desarrollo de la ciencia tenían una firme fe en Allah. Y los ejemplos más llamativos de que la fe en Allah impulsa el desarrollo de la ciencia pueden encontrarse en la historia del islam. Los sabios musulmanes, que crecieron con la moral del islam y construyeron toda su vida y su actividad científica sobre las aleyas del Corán, prestaron enormes servicios a la elevada civilización que se ha alcanzado hoy.
Con la expansión de la moral del islam, la gran mayoría de los científicos musulmanes hicieron descubrimientos que constituyen la base de la ciencia moderna. En efecto, cuando observamos la historia del islam, vemos que junto con la moral del Corán también entró la ciencia en la geografía de Oriente Medio.
Ante todo, los científicos musulmanes tomaron como base las innovaciones científicas y tecnológicas observadas en otros estados, Roma en Occidente y, en Oriente, en primer lugar China, y tradujeron fuentes importantes. De este conjunto de conocimientos eliminaron lo que era erróneo e incoherente desde el punto de vista de la fe y de la técnica, y lo convirtieron en algo que les fuera de provecho. Tras esta labor, evaluando e interpretando los conocimientos que habían adquirido, comenzaron a servir a la ciencia y a la tecnología.
En el periodo que comenzó en el siglo VIII y se prolongó hasta el siglo XV, los sabios musulmanes obtuvieron resultados importantes en muchos campos como las ciencias exactas, la medicina, la astronomía, las matemáticas y la química, y en poco tiempo se dieron a conocer al mundo en el ámbito de la civilización. En este periodo, denominado «la Edad de Oro del islam» y «el Renacimiento islámico», los sabios musulmanes contribuyeron con sus descubrimientos al desarrollo de la ciencia en muchos campos y mostraron así el camino a los sabios que vinieron después de ellos. Howard R. Turner dijo lo siguiente sobre este periodo en su libro Science in Medieval Islam («La ciencia en el islam medieval»):
«Artistas y científicos, príncipes y trabajadores musulmanes crearon juntos una cultura sin igual que ha influido directa e indirectamente en las sociedades de todos los continentes».175
«Bayt al-Hikma (la Casa de la Sabiduría)» y la influencia de los sabios musulmanes en la historia universal
Como resultado de las conquistas que realizaron en los siglos VII y VIII, los musulmanes fundaron un gran imperio sin parangón en el mundo hasta entonces. En el siglo VIII, el califa abasí trasladó la capital del imperio de Damasco a Bagdad y fundó la «Bayt al-Hikma», conocida en el mundo occidental con el nombre de «Casa de la Sabiduría». Gracias a la actividad de los sabios musulmanes, la «Bayt al-Hikma» se convirtió en un centro científico sin igual en el mundo en campos como la ciencia, la filosofía, la medicina y la educación. Muchas obras científicas pertenecientes a las civilizaciones de la antigua Roma, China, India, Irak, Egipto, el norte de África, Grecia y Bizancio se tradujeron al árabe en la «Bayt al-Hikma», y los sabios musulmanes, perfeccionando los conocimientos de estas obras, se convirtieron en fundadores y practicantes de muchos campos de la ciencia de nuestra época. En la historia de la ciencia estos siglos se conocen como la «ciencia árabe», porque durante todo este periodo el árabe fue aceptado en todo el mundo como la lengua materna de la ciencia. Además, la labor realizada en los campos de la ciencia y el arte por los científicos musulmanes en el Estado omeya de al-Ándalus, fundado en 756 en al-Ándalus, en el sur de España, también hizo importantes aportaciones a la historia universal de la ciencia y el arte.
Gracias a la actividad de los sabios musulmanes, la Bayt al-Hikma se convirtió en un centro científico internacional.
Sobre este tema, Robert Briffault escribió lo siguiente en su libro The Making of Humanity («La formación de la humanidad»):
«Lo que nuestra ciencia actual debe a la ciencia árabe no consiste en descubrimientos asombrosos ni en teorías revolucionarias: la ciencia debe a la cultura árabe mucho más que eso, le debe su existencia. En la Antigüedad, el mundo, tal como lo vemos, se encontraba en un estado precientífico. La astronomía y las matemáticas de los griegos eran campos científicos importados que nunca se aclimataron del todo a la cultura griega. Los griegos sistematizaron, generalizaron y teorizaron, pero conceptos como los pacientes caminos de la investigación, la acumulación de conocimientos exactos, el registro minucioso de los métodos científicos, la observación detallada y prolongada y la indagación experimental eran completamente ajenos a los griegos... Lo que llamamos ciencia surgió en Europa como resultado de un nuevo espíritu de indagación, de nuevos métodos de investigación, de los métodos de la experimentación, la observación y la medición, y del perfeccionamiento de las matemáticas de una forma desconocida para los griegos. Este espíritu y estos métodos fueron traídos al mundo occidental por los árabes».176
En otra sección del mismo libro, Briffault expresó así también la contribución de la civilización islámica a Europa:
«La ciencia es la contribución más importante de la civilización árabe al mundo moderno, pero sus frutos tardaron algo en madurar. Tras el hundimiento de la cultura morisca en la oscuridad, no tardó mucho en levantarse con toda su fuerza el gigante al que ella había dado vida. No fue la ciencia la que devolvió la vida a Europa. La luz que trajo la civilización islámica volvió a iluminar la vida de los europeos».177
Por su parte, George Sarton, considerado uno de los fundadores de la historia de la ciencia, expresó los servicios de los musulmanes a la historia de la ciencia con estas palabras: «El logro principal de la Edad Media fue el surgimiento del espíritu experimental, y esto se debió, en realidad, a los musulmanes hasta el siglo XII».178 Oliver Joseph Lodge, en su obra Pioneers of Science («Pioneros de la ciencia»), escribió lo siguiente sobre el papel vital que asumieron los árabes en la historia de la ciencia tras la expansión del islam:
«El único vínculo efectivo entre la ciencia antigua y la nueva lo establecieron los árabes. Las épocas oscuras aparecen como un vacío absoluto en la historia científica de Europa y, durante más de mil años, no hubo ningún científico de importancia en ningún lugar salvo en Arabia».179
Algunos de los científicos musulmanes que, a la luz del Corán, se volcaron en la ciencia y obtuvieron logros que han llegado hasta nuestra época son los siguientes:
Jabir ibn Hayyan (721-805)
Jabir ibn Hayyan, llamado «Geber» en el mundo científico occidental y uno de los sabios musulmanes más conocidos, es reconocido por todos en el mundo científico occidental como «el padre y fundador de la química».180 En efecto, la palabra «alchemy», equivalente inglés de la palabra química, también se formó, como resultado de los trabajos de Jabir ibn Hayyan, a partir de la palabra árabe «al-kimiya».
Jabir ibn Hayyan, conocido como el padre de la química.
Jabir ibn Hayyan es el científico que dijo por primera vez, 1000 años antes de que se fabricara la bomba atómica, que el átomo podía dividirse y que, como resultado, se generaría una gran fuerza. Las palabras de Hayyan al respecto son las siguientes:
«En el “yuz la yatayazza” (átomo), que es la parte más pequeña de la materia, hay mucha energía. No puede decirse que no se pueda dividir, como afirman los sabios griegos. También puede dividirse. Y cuando se divide, se genera una fuerza (energía) tal que podría poner Bagdad patas arriba. Esto es un signo del poder de Allah, el Altísimo».181
Jabir ibn Hayyan contribuyó a que la ciencia química lograra grandes avances tanto en el ámbito teórico como en el práctico. Pasó a la historia como el científico que fundó el primer laboratorio de química del mundo. Explicó la síntesis de importantes sustancias químicas e, identificando muchas sustancias químicas, les dio los nombres árabes que se utilizan en nuestra época.182 Fabricando instrumentos de medición precisos utilizados en la química, introdujo en esta ciencia métodos químicos como la cristalización, la destilación, la calcinación y la sublimación.183 Además de muchos ácidos como el ácido sulfúrico y el ácido nítrico, descubrió también el carbonato de sodio y el potasio.184 Fabricando papel que no arde en la llama, hizo muchos descubrimientos en campos como hacer aptos para el uso diversos metales, perfeccionar el acero, barnizar tejidos impermeables, dorar para evitar la oxidación y obtener tintes y aceites.185 Jabir ibn Hayyan no solo trabajó en química, sino también en campos científicos como la medicina, la astronomía, la lógica, la filosofía, la física y la mecánica, y escribió obras sobre ellos. Se sabe que Jabir ibn Hayyan escribió unas 200-500 obras en campos científicos como la medicina, la física, la astronomía y la filosofía, y en primer lugar la química. Sin embargo, muchas de estas obras se perdieron después; solo 27 de ellas se imprimieron en latín y en alemán en Núremberg, Fráncfort y Estrasburgo entre 1473 y 1710.
Al-Juarismi (780-850)
Abu Abdullah Muhammad ibn Musa al-Juarismi, uno de los sabios más grandes de su época, es un matemático, astrónomo y geógrafo que dejó huellas profundas en el mundo científico occidental. Al-Juarismi pasó gran parte de su vida en la «Bayt al-Hikma» de Bagdad. Fue el sabio islámico que fundó las ciencias del álgebra y del algoritmo y que dio nombre a estas ciencias.186 Como en Europa el nombre de al-Juarismi se pronunciaba en latín «Algorismi», el método que descubrió recibió el nombre de «algoritmo».187 Al-Juarismi es autor de «Kitab al-Mujtasar fi Hisab al-Yabr wa-l-Muqabala» («Compendio de cálculo por compleción y comparación»), la primera obra en el campo del álgebra. La obra comienza con esta frase:
«Algorismi dice así: alabado y glorificado sea Allah, nuestro Señor y Protector». Al-Juarismi es la primera persona del mundo científico de Oriente que escribió una obra sobre la ciencia del álgebra. Este campo de la ciencia se había desarrollado muy poco hasta entonces y había empezado a considerarse una ciencia distinta de la geometría. La resolución de las ecuaciones de primer grado había sido posible, pero la raíz de las ecuaciones de segundo grado seguía siendo incomprensible. Al-Juarismi, con su segundo libro, «al-Yabr wa-l-Muqabala», es la primera persona que mostró de forma sistemática el camino para resolver las ecuaciones de segundo grado. Al-Juarismi explicó los métodos que expuso en su obra con el talento de un maestro y demostró estas reglas por vía geométrica.
Abu Abdullah Muhammad ibn Musa al-Juarismi, que dejó huellas profundas en el mundo científico occidental con su actividad en campos científicos como la astronomía, las matemáticas y la geografía.
En este libro, cuyo original se conserva en la Universidad de Oxford, explicó por primera vez en el mundo el sistema de numeración decimal y, además, mostró por primera vez las formas de resolver problemas mediante el método de plantear ecuaciones. Además, en dicho libro se utilizaron muchos términos nuevos que antes no se conocían, como la raíz cuadrada, impar y número impar.188 Esta obra de al-Juarismi marcó el comienzo de un avance muy importante desde el punto de vista de la historia de las matemáticas y durante más de 600 años se consideró la base de la enseñanza de las matemáticas. Sabios como Roger Bacon y Fibonacci estudiaron su obra con admiración y se sirvieron de ella en sus propias lecciones. Hasta finales del siglo XVI (1598-1599), la única fuente de la ciencia del álgebra fue esta obra de al-Juarismi.
Al-Juarismi, que trabajó en diversos observatorios además de dedicarse a las matemáticas, escribió también obras de astronomía y geografía. Tiene obras sobre relojes de sol y relojes.189 Al-Juarismi midió también la longitud de un grado de meridiano de la Tierra.
Thabit ibn Qurra (821-901)
Thabit ibn Qurra es uno de los sabios islámicos especialistas en los campos de las matemáticas, la astronomía y la medicina. En su época impulsó enormes avances en todos estos campos y, en particular, firmó innovaciones en el campo de la geometría y el álgebra.190 George Rivoire, uno de los estudiosos de las civilizaciones orientales, explicó las contribuciones de Thabit ibn Qurra a la geometría con estas palabras: «A los musulmanes les debemos la aplicación del álgebra a la geometría. Y esto es obra de Thabit ibn Qurra, que murió en el año 900».
Este manuscrito, conservado en el archivo del Observatorio de Kandilli, arroja luz sobre la actividad de los sabios musulmanes en el campo de la astrología.Los sabios musulmanes firmaron trabajos notables en muchos campos.
Se sabe que Thabit ibn Qurra, que se interesaba por las matemáticas, la astronomía, la astrología, la medicina y la traducción, tiene 79 obras. De ellas, 21 tratan de medicina, 2 de música, y las 25 obras restantes de matemáticas y filosofía.
Thabit ibn Qurra descubrió el teorema del seno y lo aplicó a la astronomía. Además, dio una demostración general del teorema de Pitágoras.191 Es el sabio islámico que, considerando la circunferencia de la Tierra dividida en 360 meridianos, calculó la longitud del ecuador y, en relación con ello, halló el radio de la Tierra.192 Valiéndose de los conocimientos de Euclides, Thabit ibn Qurra empezó a mostrar la resolución de fórmulas más generales en el campo del álgebra. Carl B. Boyer dijo lo siguiente sobre este hábil matemático en su libro A History of Mathematics («Historia de la matemática»):
«El siglo IX d. C. fue la edad de oro de los matemáticos musulmanes. La primera mitad del siglo llevó el sello de al-Juarismi, y la segunda, el de Thabit ibn Qurra. Al-Juarismi y Euclides se parecen entre sí como “fundadores”. Thabit ibn Qurra, en cambio, es, como Papo, un comentarista de las matemáticas superiores...».193
Al-Farghani (siglo IX)
Es el gran sabio de la astronomía y las matemáticas que vivió en el siglo IX y descubrió la oblicuidad de la eclíptica y que también el Sol se mueve. Al-Farghani, originario de la región de Fergana, en el Turquestán, realizó investigaciones basadas en la experimentación en los campos de la astronomía, las matemáticas, la geografía y la mecánica.194 Estudió los movimientos de los cuerpos celestes y realizó investigaciones sobre ellos. Escribió comentarios que tuvieron gran eco sobre las afirmaciones de Ptolomeo aceptadas en la ciencia astronómica. Investigó el tamaño del universo y de los planetas y las distancias entre ellos. Los cálculos que realizó como resultado de sus investigaciones fueron aceptados en la astronomía occidental como medidas invariables hasta Copérnico y se utilizaron durante cientos de años.
Como resultado de las investigaciones de al-Farghani se descubrió por primera vez que también el Sol tiene una órbita y que gira sobre su propio eje de oeste a este. Además, como resultado de investigaciones astronómicas que duraron 41 años, se determinó también la distancia entre los círculos de latitud.195 Uno de los trabajos más destacados de al-Farghani es el método que descubrió para determinar de antemano los eclipses de Sol. En el año 842, al-Farghani determinó de antemano un eclipse de Sol con este método.196 La más importante de las 6 obras de al-Farghani sobre astronomía que han llegado hasta nuestra época es «Yawami ilm al-nuyum wa-l-harakat al-samawiyya» («Los principios de la astronomía y de los movimientos de los cuerpos celestes»). Las copias manuscritas de este libro de astronomía sobre el movimiento de los cuerpos celestes se conservan en Oxford, París, El Cairo y en la biblioteca de la Universidad de Princeton, en los Estados Unidos.
Su actividad en los campos de la astronomía, las matemáticas, la geografía y la mecánica dio lugar al desarrollo de estas ciencias y al fortalecimiento de sus fundamentos. En las obras de todos los sabios del Turquestán y de los científicos europeos de aquella época se aprecia la influencia de al-Farghani. Sus obras, traducidas al latín, se utilizaron durante siglos como libros de texto en las universidades europeas. El valor que halló para la circunferencia de la Tierra al-Farghani, conocido en el mundo occidental con el nombre de «Alfraganus» (aproximadamente 40.253.700 metros), desempeñó un papel alentador para que Cristóbal Colón llevara a la práctica su idea de llegar a la India cruzando el océano Atlántico. Colón dice al respecto:
«En mis viajes observé con atención la ruta de Lisboa a Guinea y hallé para cada grado el valor de Alfraganus, 56 2/3 millas. Debemos confiar en esta medición».197
Al-Battani (859-929)
Al-Battani, sabio de las matemáticas, la astronomía y la geografía, hizo muchos descubrimientos importantes, sobre todo en el campo de la astronomía. Al-Battani, conocido en Occidente como «Albategnius», está considerado incluso hoy como uno de los 20 astrónomos más famosos del mundo. En el observatorio que fundó en el año 877, al-Battani estudió los movimientos del Sol, la Luna y los planetas, y reunió todas estas observaciones en el catálogo astronómico llamado «Zij al-Sabi». Dicho catálogo es la obra más grande y completa escrita sobre este tema.
El famoso astrónomo calculó en 23° la oblicuidad de la eclíptica de la Tierra, que Copérnico, que vivió cinco siglos después que él, calculó en 23° 35', y logró determinar el valor del ángulo conocido en nuestra época con una diferencia de medio minuto. Además, halló que un año solar consta de 365 días, 5 horas, 46 minutos y 24 segundos. Este descubrimiento se acerca muchísimo a los cálculos de nuestra época. Descubrió también que la longitud del apogeo del Sol había aumentado 16° 47' desde el descubrimiento de Ptolomeo. Este resultado es un descubrimiento importante que muestra los movimientos orbitales del Sol y que se producen pequeñas diferencias en la ecuación del tiempo.
Al-Battani es uno de los astrónomos y matemáticos más grandes de su época.
En el campo de las matemáticas es la primera persona que utilizó los senos en lugar de las cuerdas griegas. Al-Battani, considerado el verdadero fundador de la nueva trigonometría, se especializó en sus trabajos en el campo de la trigonometría esférica y, estudiando los ángulos rectos, estableció los conceptos de seno, coseno, tangente, cotangente, secante y cosecante.198 Tiene muchas obras sobre astronomía y trigonometría. Su actividad en el campo de la astronomía dejó huella en Europa hasta el Renacimiento, y sus descubrimientos en astronomía y trigonometría contribuyeron al desarrollo de estas ciencias.199 Al-Battani, considerado uno de los primeros sabios musulmanes cuyas obras se tradujeron al latín, construyó el verdadero objetivo de su actividad científica sobre este fundamento:
«El ser humano puede conocer la existencia de Allah, Su unicidad, Su poder y la perfección de Sus obras por medio de las ciencias, y en primer lugar de la astronomía. Por ejemplo, estas estrellas visibles, esta Tierra sobre la que vivimos y los movimientos de la Tierra son una prueba evidente de la existencia y la unicidad de Allah».200
Abu al-Qasim al-Zahrawi (936-1013)
La cirugía se convirtió en una ciencia independiente gracias a al-Zahrawi, de al-Ándalus. Al-Zahrawi realizó operaciones quirúrgicas que nadie había sido capaz de realizar antes de su época, e inventó métodos e instrumentos. Al-Zahrawi está considerado el médico que más y con mayor rigor se dedicó a la ciencia médica en aquella época. El factor más importante que contribuyó a la difusión de su fama fue su célebre obra «al-Tasrif». Este libro, que consta de dos volúmenes y treinta secciones, es una obra de novecientas páginas, y su título verdadero es «Kitab al-Tasrif li-man ayiza an al-talif». Esta obra se convirtió en la enciclopedia estándar utilizada en Occidente. «Al-Tasrif» es el primer libro en el que, junto con las descripciones de los instrumentos quirúrgicos, se representan también las imágenes de estos instrumentos. Muchos de estos instrumentos quirúrgicos, cuyo número llega a 200, son instrumentos nuevos que nunca antes se habían utilizado en ninguna operación. Algunos de los logros de al-Zahrawi en la ciencia médica son los siguientes:
Al-Zahrawi perfeccionó aún más muchas operaciones delicadas, incluidas la extracción del feto muerto y la amputación (corte de miembros).201 Reunió los conocimientos quirúrgicos de su época e introdujo en el mundo de la medicina ideas y métodos nuevos, como realizar operaciones en animales vivos con fines experimentales.
Al-Zahrawi es el médico que describió por primera vez en la historia la hemofilia (una grave enfermedad de la sangre en la que el nivel de coagulación es bajo).202 Es la primera persona que trató las fracturas del hueso pélvico.203 Fue también al-Zahrawi quien estableció por primera vez cómo extraer los cálculos renales.
Fue el primero en fabricar un instrumento original llamado «sanānīr» para limpiar y extirpar los pólipos nasales.
Fue el primero en realizar una operación de hernia y utilizó en sus operaciones métodos de anestesia propios.
Al-Zahrawi es conocido como el primer médico que propuso la idea de rellenar con plomo los dientes cariados antes de extraerlos, para que pudieran extraerse sin romperse.
Utilizaba los instrumentos necesarios durante las operaciones tras limpiarlos de microbios con un método propio. Realizaba esta limpieza por medio de una sustancia llamada «ma al-safra». Las investigaciones realizadas en nuestra época han demostrado que esta sustancia tiene la propiedad de destruir las bacterias.
Al lado se muestra una página de la traducción latina de la obra de al-Zahrawi «Kitab al-Tasrif li-man ayiza an al-talif». Al-Zahrawi inventó y utilizó en el campo de la medicina instrumentos muy precisos y delicados.
Los científicos occidentales han reconocido que al-Zahrawi fue el primero en utilizar el intestino de animales para suturar heridas. Las fibras de catgut que hay hoy dentro de los modernos paquetes estériles han llegado hasta nuestra época desde al-Zahrawi.204 En opinión de Donald Campbell, «lo que llamó la atención de los sabios europeos acerca de al-Zahrawi fue su facilidad para extraer el feto en el parto. Su método, eclipsando el método de Galeno, mantuvo su superioridad en Europa durante quinientos años y ayudó a desarrollar los estándares de la cirugía en la Europa cristiana».205
Ibn al-Haytham (965-1040)
El físico islámico más grande que surgió en la Edad Media es Ibn al-Haytham. La obra de Ibn al-Haytham sobre la luz titulada «Kitab al-Manazir» (Opticae Thesaurus, «El tesoro de la óptica») se tradujo al latín e influyó en Occidente en las investigaciones de físicos como Roger Bacon. Mientras que en la Antigüedad se pensaba que la visión se producía porque la luz salía del ojo y llegaba al objeto, al-Haytham demostró, todo lo contrario, que la luz llega a nosotros desde el objeto. Ibn al-Haytham fue el primero en dar una explicación física de la visión. Además, Ibn al-Haytham, que era matemático y filósofo, escribió más de cien obras y fue considerado una gran autoridad en todos los campos científicos de su época.206
Al-Biruni (973-1051)
Al-Biruni, considerado en el mundo islámico el mayor sabio de la ciencia y de la religión de los siglos X y XI, fue en la historia universal de la ciencia el mayor astrónomo, matemático, etnógrafo, historiador y filósofo de su época. Sus obras se siguen utilizando hoy como fuentes en el mundo científico occidental. La revista Courier de la UNESCO, publicada en 25 idiomas, incluyó en la portada de su número de junio de 1974 las palabras: «Al-Biruni, un genio universal que vivió en Asia Central hace 1000 años: astrónomo, historiador, botánico, especialista en farmacia, geólogo, poeta, pensador, matemático, geógrafo y humanista».
Al-Biruni, que hizo que el siglo en que vivió se llamara «el siglo de al-Biruni» y de cuyas obras se siguió sacando provecho siglos después de su época, dejó huella no solo en el mundo islámico, sino en el mundo entero.207 Al-Biruni, que era de origen turco, afirmó que, como resultado de la aceptación del islam por parte de los turcos y de la expansión de esta civilización por territorios muy extensos, la humanidad obtuvo grandes beneficios, sobre todo en el campo de la ciencia.
Aunque se acepta que la ley de la gravitación fue descubierta por el científico inglés Newton, el primero en investigar sobre este tema fue al-Biruni. Además, expresó hace nueve siglos y medio la idea, debatida en nuestra época, de que las masas de tierra se desplazan hacia el norte. Al-Biruni, que en su época fue el primero en hablar de la existencia del cabo de Buena Esperanza, dio también amplia información sobre el norte de Asia y el norte de Europa, y además habló del continente americano y de Japón cinco siglos antes que Cristóbal Colón.208 Comenzó su actividad en el campo de la astronomía en el año 995 calculando la inclinación del Sol y de los planetas. Señaló que la velocidad de la luz es extremadamente grande en comparación con la del sonido.209 Al-Biruni fue el primero en formular la relación conocida en trigonometría como teorema del coseno, aplicó la geometría a la botánica, estableció hechos muy originales sobre las aves y escribió muchos libros en campos muy diversos.
Al-Biruni es uno de los mayores sabios de su época en el campo de las ciencias naturales y exactas.
Descubrió que la luz es más rápida que el sonido. Así como puso de manifiesto las diferencias entre el agua caliente y el agua hirviendo, descubrió también el efecto dilatador del calor sobre los metales.210 En su obra titulada «Kitab al-Yamahir fi marifat al-yawahir» («Sobre las propiedades de las piedras preciosas») calculó los pesos de 23 sólidos y 6 líquidos de forma muy próxima a sus valores actuales.211 Al-Biruni determinó las densidades relativas (específicas) con un instrumento al que llamó instrumento cónico y que se considera el picnómetro (instrumento para medir la densidad) más antiguo. Para mostrar diversas características del cielo y de la superficie terrestre, los círculos de latitud y longitud, y los continentes y mares, construyó un globo de siete metros de diámetro. Con esta labor se ganó en la historia el título del primer sabio que cartografió la Tierra sobre un globo.212 Su obra titulada «Nihayat al-amakin» («Los límites de los lugares») abarcó diversos campos, desde la geografía hasta la geología y la geodesia (determinación de la forma del globo terrestre y medición de la superficie de la Tierra).213 La obra más importante de al-Biruni en el campo de la astronomía es su enciclopedia titulada «al-Qanun al-Masudi» («El canon masudí»). En esta obra, junto con muchos descubrimientos nuevos, hay también una sección dedicada a la trigonometría. Al-Biruni, que se opuso a las reglas de Ptolomeo y Aristóteles y sostuvo que la Tierra no es fija, sino una masa que gira, sentó, según los historiadores de la ciencia, las bases de la astronomía moderna.
La fe de al-Biruni en Allah
Al-Biruni conoció a Ibn Sina en la biblioteca de Bujará, y ambos se beneficiaron de los conocimientos del otro. Los sabios de Bujará tenían una tradición de sano intercambio de conocimientos. No ocultaban a los demás lo que sabían, sino que les gustaba compartirlo.214 Al-Biruni citó una aleya del Corán en relación con los campos del álgebra, la geometría y la geografía, comentó el tema tratado en la aleya, unió la ciencia y la religión, y dijo que su objetivo al aprender la ciencia era conocer a Allah y encontrar la verdad. Sus obras se siguen utilizando como obras de referencia en el mundo científico occidental.
Al lado se muestran algunos ejemplos de los trabajos de al-Biruni.
En su libro titulado «El canon sobre la Tierra y las estrellas», al-Biruni demostró que las estrellas y los planetas son esféricos y, demostrando que la Tierra gira alrededor del Sol y la Luna alrededor de la Tierra, explicó estas verdades 6 siglos antes que los científicos occidentales.215 Al-Biruni, que logró calcular el diámetro de la Tierra con una famosa regla conocida por su nombre, halló el radio de la Tierra con una diferencia de solo 14 kilómetros.216 El libro de al-Biruni titulado «Historia de la India», que ofrece información muy valiosa sobre la India, se tradujo a todas las lenguas occidentales y se convirtió en una fuente insustituible para los estudiosos de la geografía y la historia. Durante el tiempo que pasó en la India, al traducir muchas fuentes en árabe al sánscrito y algunos libros en sánscrito al árabe, construyó el primer puente cultural entre las civilizaciones islámica e india.217 Al-Biruni desarrolló su actividad científica basándose en la sabiduría de las aleyas. Allah llama la atención en muchas aleyas del Corán sobre la importancia de las verdades de la fe. En las aleyas de la sura Fatir se dan ejemplos de las verdades de la fe y se dice lo siguiente:
«¿Acaso no ves que Allah hace caer agua del cielo? Luego, con ella, hacemos brotar frutos de diversas clases, y en las montañas hicimos aparecer vetas de distintos colores:
blancas, rojas y de un negro intenso. Los seres humanos, los animales y el ganado tienen también así distintos colores. De entre Sus siervos, solo los sabios temen a Allah. Ciertamente, Allah es Poderoso, Perdonador»
También al-Biruni llegó a verdades científicas basándose en la sabiduría de las aleyas. Por ejemplo, explicó con esta aleya que en el norte de la Tierra el Sol no sale durante meses y que, cuando sale, no se pone:
«Hasta que, al llegar al lugar por donde sale el sol, vio que salía sobre un pueblo al que no habíamos dado ninguna protección contra él»
Al-Biruni lo demostró colocando delante de una lámpara un globo que representaba la Tierra y haciéndolo girar.218 Al-Biruni devolvió el regalo al sultán Masud, que le había enviado oro y joyas por el peso de un elefante a cambio de su libro, y le dijo: «He escrito este libro no por la riqueza, sino por la ciencia».219
Ibn Sina (Avicena) (980-1037)
Ibn Sina, considerado por todos los círculos científicos del mundo como uno de los sabios más valiosos que han existido, había aprendido todas las ciencias de su época cuando solo tenía 18 años. Su obra titulada «al-Qanun fi-l-tibb» («El canon de la medicina»), considerada una obra maestra de la medicina y conocida abreviadamente como «al-Qanun», está dividida en secciones dedicadas a la fisiología, la higiene (conservación de la salud), el tratamiento y la farmacología (rama de la ciencia relacionada con los medicamentos). Esta obra, una gran enciclopedia médica de cinco volúmenes compuesta por aproximadamente un millón de palabras, guio durante siglos la literatura médica tanto por su contenido como por su forma de elaboración. A partir del siglo XIII se utilizó como libro de texto en las universidades europeas y fue también el principal libro de texto en las universidades de Montpellier y Lovaina, célebres facultades de medicina de la Francia de aquella época. Hasta el surgimiento de la nueva medicina después de él, se consideró la fuente en la que se basaban las obras escritas en turco, árabe, persa y diversas lenguas occidentales. Gran parte de los conocimientos médicos tratados en «al-Qanun» conservan todavía hoy su valor.
Se muestra el trabajo de Ibn Sina, conocido como el gran médico, en el que figuran sus conocimientos sobre el hígado, los pulmones, el corazón y el cerebro.A la derecha se ve una miniatura de una farmacia en un manuscrito de Ibn Sina del siglo XV. Abajo se ofrece un dibujo que muestra a Ibn Sina trabajando.
Con sus ideas, que arrojan luz sobre la medicina de nuestra época, Ibn Sina, conocido en el mundo occidental con el nombre de «Avicena», fue el primero en el mundo de la medicina en separar la medicina y la cirugía como dos campos distintos. Además, destacó la importancia de la anatomía en el tratamiento quirúrgico para que la persona tenga una vida sana y, dando ejemplos de tratamientos quirúrgicos que no son preferibles debido al altísimo riesgo para la vida, recomendó los instrumentos que debían utilizarse en las operaciones.
Cuando se estudian sus obras sobre medicina, se ve que Ibn Sina tenía muchas ideas que son fundamentales incluso para el mundo médico de nuestra época. Incluso habló en sus obras de investigación médica de los efectos de una especie de seres invisibles a simple vista en el contagio de algunas enfermedades, es decir, de la existencia de los «microbios», de estos seres desconocidos. Fue el médico Ibn Sina el primero en poner una inyección bajo la piel, el primero en aplicar la anestesia en las operaciones, quien estudió científicamente las enfermedades del estómago y del intestino, quien determinó el efecto de los estados psíquicos sobre el sistema digestivo, quien halló por primera vez las causas de la parálisis facial y quien identificó por primera vez los gusanos del estómago y del intestino y el sistema respiratorio.220
El Gran Médico
Ibn Sina, que realizó amplias investigaciones en los campos de las matemáticas, la astronomía y la geometría y que es reconocido como «el Gran Médico», escribió cerca de 150 obras, la mayoría de ellas pertenecientes a campos científicos como la física, la astronomía y la filosofía. La actividad de Ibn Sina, que explicó la primera ley de la dinámica física 500 años antes que Isaac Newton en su enciclopedia de 18 volúmenes titulada «al-Shifa», abarca, junto con la medicina, los campos de las matemáticas, la física, la metafísica, la teología, la economía, la política y la música.221 También en el campo de la filosofía Ibn Sina influyó tanto en los filósofos orientales como en los occidentales. Sus obras se tradujeron al latín en el siglo XII y a partir de entonces se difundieron por todo el mundo. Las obras de Ibn Sina ocuparon durante unos 8 siglos los lugares de honor de las bibliotecas del mundo.222
Al-Jazini (1100-1160)
Al-Jazini, astrónomo y físico que vivió en el Turquestán en el siglo XII, es conocido sobre todo por sus trabajos sobre la gravedad y las balanzas.223 Al-Jazini dijo, 500 años antes que Newton, que «hay una fuerza que atrae a todo cuerpo hacia el centro del globo terrestre».224 Cien años antes que Roger Bacon, planteó la idea de que el agua se vuelve más densa a medida que se acerca al centro de la Tierra. Es la primera persona que utilizó el areómetro para medir la densidad y la temperatura de los líquidos.225 Además, trabajó sobre cómo determinar la alquibla en muchas ciudades islámicas. Al-Jazini estudió también los principios de la refracción de la luz y determinó que los rayos del sol que entran en contacto con el cielo no llegan a la Tierra directamente, en línea recta, sino refractándose.
La imagen muestra la «balanza de la sabiduría» de cinco platillos que al-Jazini construyó para calcular el peso de los cuerpos en el aire.
Al-Jazini contribuyó al desarrollo de la química con las precisas balanzas que inventó para medir la densidad y el peso específico de las sustancias químicas. En su obra titulada «Kitab mizan al-hikma» («El libro de la balanza de la sabiduría») presentó la balanza hidrostática como instrumento de medición. A la balanza que inventó le dio el nombre de «al-mizan al-yami» («la balanza que reúne»). Los cálculos de densidad y peso que realizó con esta balanza se acercan mucho a los cálculos realizados con la tecnología de nuestra época.226 En su obra titulada «Zij al-Sanyari» («Catálogo de estrellas»), al-Jazini incluyó también información sobre las estrellas y los planetas y sobre las latitudes y longitudes del Estado selyúcida. Y en su opúsculo titulado «Risala fi-l-alat» («Tratado sobre los instrumentos») trata de los instrumentos de observación.
Ibn Rushd (1126-1198)
Es el sabio andalusí de la filosofía, la jurisprudencia islámica (fiqh), las matemáticas y la medicina conocido en el mundo occidental con el nombre de «Averroes». Su obra filosófica más famosa es «Tahafut al-tahafut» («La incoherencia de la incoherencia»). Intentó relacionar el sistema de pensamiento de Aristóteles con el islam. El redescubrimiento en Occidente del legado científico de Aristóteles fue el resultado de la traducción de las obras de Ibn Rushd al latín a principios del siglo XII, y sus obras influyeron durante siglos en el pensamiento oriental y occidental.
Ibn Rushd, sabio de la medicina, las matemáticas, la filosofía y la jurisprudencia islámica.
Sus libros se imprimieron en Italia en diez volúmenes y se utilizaron como libros de texto en las universidades tanto de Italia como de Francia.227 Ibn Rushd, que veía el organismo humano como «una obra extraordinaria de Allah en cuanto a su creación»,228 dijo que «diseccionar el organismo en partes para estudiarlo fortalece la fe».229 En el campo de la neurología, Ibn Rushd planteó la existencia de la enfermedad de Parkinson y que las propiedades fotorreceptoras corresponden a la retina del ojo.230 En el campo de la física, Ibn Rushd es la primera persona que definió y midió la fuerza como «la velocidad con la que se realiza el trabajo al cambiar el estado cinético de un cuerpo material». Además, Ibn Rushd fue también el primero en sostener que «el efecto y la medida de la fuerza es el cambio en el estado cinético de una masa materialmente resistente».231
Al-Jazari (1136-1206)
Al-Jazari, a quien las fuentes occidentales describen como «el ingeniero musulmán que se elevó a la cumbre de su época», fue durante 32 años ingeniero jefe en el palacio artúquida de Diyarbakır, en Anatolia oriental. Al-Jazari, que desarrolló allí su actividad científica, es al mismo tiempo el primer fundador de la cibernética, la ciencia de la comunicación, el control, el equilibrio y la regulación.232 Este campo de la ciencia, que con el tiempo se ha perfeccionado y ha hecho posible la aparición de los ordenadores, estudia el intercambio de información, el control y los estados de equilibrio en los seres humanos y en los dispositivos.233 Los numerosos inventos de al-Jazari poseen todavía hoy cualidades asombrosas.
Al-Jazari es autor del libro titulado «al-Yami bayna al-ilm wa-l-amal al-nafi fi sinaat al-hiyal» («Conocimientos útiles y aplicaciones en la fabricación de dispositivos»), que ofrece el diseño de muchos dispositivos prácticos y estéticos, como relojes de agua, dispositivos de control automático, fuentes, recipientes para recoger sangre, cerraduras de combinación y robots, y explica cómo construirlos. Él mismo dibujó y coloreó todas las ilustraciones de la obra. Esta obra, acogida con gran interés en el mundo occidental desde principios del siglo XX, fue traducida al inglés en 1974 por Donald R. Hill con el título «The Book of Knowledge of Ingenious Mechanical Devices» («El libro del conocimiento de los ingeniosos dispositivos mecánicos»). El famoso historiador de la ciencia, el profesor White Jr., que escribió el prólogo de la traducción del libro, afirma que muchos descubrimientos fueron realizados por al-Jazari mucho antes que por Leonardo da Vinci y otros. Inventos similares a los perfectos dispositivos que construyó utilizando la cibernética solo aparecen en otras obras entre 200 y 350 años después de la muerte de al-Jazari.
En las fuentes occidentales, al-Jazari es descrito como «el ingeniero musulmán que se elevó a la cumbre de su época».
La obra de fama mundial de al-Jazari ofrece información sobre la construcción y el funcionamiento de dispositivos automáticos, elefantes robot, pavos reales que cantan solos, relojes automáticos, un hombre robot que vierte agua sobre las manos y muchos dispositivos relacionados con la ingeniería. El libro ofrece el diseño detallado de 50 dispositivos junto con sus planos. De estos dispositivos, 6 son relojes de agua, 4 relojes de vela, 6 jarras de pico largo, 7 dispositivos automáticos que producen diversos sonidos utilizados con fines de entretenimiento, 3 dispositivos automáticos utilizados para hacer la ablución, 4 recipientes para sangrías, 6 fuentes, 4 dispositivos que producen sonido por sí solos, 5 dispositivos para elevar el agua, 2 cerraduras, 1 medidor de ángulos, 1 reloj de agua en forma de barca y la puerta de la ciudad de Amid. Al-Jazari fabricó también con gran precisión las piezas especiales utilizadas en estos dispositivos.
Ibn al-Baytar (1199-1248)
Ibn al-Baytar, que ocupa un lugar especial en las ciencias de la botánica, la medicina y la farmacia, es conocido como el mayor botánico y farmacéutico de la Edad Media. Escribió una enciclopedia médica, «Plantas extrañas», «Paráfrasis de Dioscórides» y la «Enciclopedia de medicamentos y alimentos». En los viajes que realizó a lo largo de su vida, Ibn al-Baytar reunió profundos conocimientos sobre las hierbas medicinales. Recogió estos conocimientos en la «Enciclopedia de medicamentos y alimentos», conocida también como «Baytarname». En esta obra trató la importancia medicinal de un total de 1400 plantas, 200 de las cuales eran desconocidas hasta entonces, así como de plantas que podían utilizarse en lugar de otras alternativas. Ibn al-Baytar, que en este libro, escrito con métodos totalmente modernos, explicó qué medicamentos podían elaborarse, los ordenó alfabéticamente. Dio los equivalentes de los nombres de los medicamentos en árabe, griego, persa y español.234 Durante el Renacimiento europeo, el orientalista austriaco Sontheimer tradujo al latín la «Enciclopedia de medicamentos y alimentos» de al-Baytar. Este libro se utilizó como fuente en las universidades occidentales hasta el siglo XIX.
Nasir al-Din al-Tusi (1200-1273)
Nasir al-Din al-Tusi es un gran matemático que aportó innovaciones a los trabajos relacionados con la ingeniería y el espacio, y que desarrolló la trigonometría convirtiéndola en un campo científico independiente. Comentó y examinó críticamente el libro de Euclides en 13 volúmenes titulado «Elementos».
Nasir al-Din al-Tusi y una de sus obras manuscritas.
Resolviendo algunos problemas de ingeniería por medio del álgebra y algunos problemas de álgebra con métodos de ingeniería, Nasir al-Din al-Tusi creó nuevos sistemas en las matemáticas. En el campo de las matemáticas escribió libros como «La esfera en movimiento», «El desarrollo de la esfera» y «Álgebra y comparación».235 El observatorio que al-Tusi fundó en Maragheh se convirtió en poco tiempo en uno de los observatorios más grandes y famosos del mundo islámico.236 Con el paso del tiempo llegó a considerarse uno de los observatorios más grandes y famosos de la historia universal.
Al comentar el libro de Ptolomeo titulado «Almagesto», al-Tusi propuso una teoría nueva y más sencilla del universo, y con esta labor preparó el terreno para los logros de Copérnico. Las innovaciones que introdujo en sus trabajos de física, ingeniería y del espacio contribuyeron al progreso de la humanidad en estos campos. Sus teorías y demostraciones han suscitado la admiración de los matemáticos también en nuestra época. El libro de Nasir al-Din al-Tusi sobre trigonometría se tradujo en el mundo occidental al latín, al francés y al inglés, y muchos sabios plantearon nuevos teoremas basándose en este libro.
El orientalista estadounidense George Sarton dijo lo siguiente sobre Nasir al-Din al-Tusi: «Al-Tusi es uno de los más grandes sabios y matemáticos musulmanes».237
Al-Qazwini (1203-1283)
El gran geógrafo y geólogo Zakariya ibn Muhammad al-Qazwini, como resultado de quince años de trabajo, elaboró el libro titulado «Ayaib al-majluqat wa garaib al-mawyudat» («Las maravillas de las criaturas y las rarezas de los seres»). Este libro se tradujo al persa, al turco y al francés. El libro consta de dos secciones principales. En la primera sección se da información sobre los cuerpos celestes y el espacio, y se trata de las posiciones de los cuerpos celestes según el lugar y el tiempo. En la segunda sección se habla de información básica sobre el globo terrestre, de la estructura geológica de la superficie de la Tierra, de los minerales, de las plantas y de los animales. La cosmografía de al-Qazwini, a la que el investigador alemán Carl Brockelmann llamó «la cosmografía más valiosa de la civilización islámica», fue una de las obras más leídas del mundo islámico (la cosmografía es la rama de la ciencia que trata de los fenómenos más importantes de la cosmología valiéndose únicamente de los conceptos básicos de las matemáticas y de la física).
Una página de la obra de Zakariya ibn Muhammad al-Qazwini.
La particularidad de la obra titulada «Ayaib al-majluqat» es que fue escrita sobre la base de la unicidad de Allah y de la unidad de la creación. El universo es la manifestación de Allah, la Verdad absoluta. La orden de Allah «Sé» hizo que todo lo que hay en el universo llegara a existir en un instante y que los seres vivos creados estuvieran en relación mutua entre sí. Según el islam, el ser humano debe comprender muy bien la sabiduría que hay en la creación de Allah. Al-Qazwini señaló la importancia de que el ser humano se esfuerce al máximo nivel que le sea posible para estudiar la creación extraordinaria y sabia de Allah, reflexionar sobre ella con asombro y comprenderla. De este modo, el ser humano obtendrá las bellezas tanto de este mundo como de la otra vida.238 Al-Qazwini logró poner de manifiesto muchas verdades que los sabios anteriores de Oriente y de Occidente no conocían. Muchos sabios que se ocupaban de los campos del espacio y de la geografía utilizaron este libro hasta los siglos XVI y XVII.239 El último libro de al-Qazwini, «Las huellas de los países y las noticias de los hombres», es una especie de historia de la humanidad.
Ibn al-Nafis (1213-1288)
Otro sabio que dejó su sello en importantes logros de la ciencia en el siglo XIII es Ala al-Din Ali ibn Abi al-Hazm al-Qurashi, conocido con el nombre de Ibn al-Nafis.240 En su famosa obra titulada «Muyaz al-Qanun», Ibn al-Nafis hizo muchas aclaraciones médicas. En su obra, estudiando sobre todo la anatomía del corazón y de las vías respiratorias, puso de manifiesto la estructura y la función de los pulmones y demostró la existencia de los capilares.241 La característica más importante de la obra es que Ibn al-Nafis describió la circulación pulmonar 3 siglos antes que Miguel Servet en el siglo XVI, exactamente como él. Hasta esa época, la creencia clásica en anatomía sostenía que el septo (membrana o pared divisoria que separa dos secciones de un órgano) era permeable. Ibn al-Nafis, en cambio, planteó la idea de que el septo no es permeable. En efecto, en los siglos posteriores se demostró mediante observaciones que el septo no es permeable.242 Sin duda, Ibn al-Nafis se convirtió con este importante descubrimiento en una de las mayores figuras de la historia de la medicina. Además, Ibn al-Nafis estudió la estructura del ojo y el fenómeno de la visión, y lo explicó de forma moderna.
Ibn Battuta (1303-1378)
Ibn Battuta, un gran viajero, anotó en su cuaderno todo lo que vivió y vio en los lugares a los que viajó.
Ibn Battuta puso por escrito lo que vio durante dos años en su viaje por tres continentes. La información reunida en sus viajes es muchísimo mayor que la obtenida en el viaje de Marco Polo. 500 años después de la muerte de Ibn Battuta, los orientalistas empezaron a interesarse por sus viajes y, traduciendo su libro al latín, al inglés, al francés y al alemán, comentaron los acontecimientos.
Ibn Jaldún (1331-1406)
Ibn Jaldún es considerado el fundador de la sociología. Su obra titulada «Muqaddima sobre la importancia de la historia», que escribió en un periodo tan breve como 5 meses como resultado de sus experiencias y de lo que había aprendido, se convirtió en el libro que sentó las bases no solo de la sociología, sino de todas las ciencias sociales.
Convertido en uno de los libros de sociología más conocidos del mundo, pasó a la historia como «La Muqaddima de Ibn Jaldún». Este libro trata de las realidades sociales que influyen en la historia de la humanidad.243 Ibn Jaldún, considerado el primer verdadero «filósofo de la historia», fue el primero en fundamentar la filosofía de la historia en los acontecimientos históricos.
Ibn Jaldún, conocido como el fundador de la sociología.
Qadizade al-Rumi (1337-1421)
Qadizade al-Rumi, sabio de las matemáticas, la astronomía y la jurisprudencia islámica, fue en Samarcanda el maestro de Ulugh Beg, nieto de Tamerlán.244 Ulugh Beg, por su parte, apreciaba mucho a su maestro Qadizade e hizo construir para él una madrasa y un observatorio. Como resultado de las observaciones que realizó en este observatorio, Qadizade al-Rumi determinó que muchos de los datos obtenidos por los sabios de la antigua Grecia eran erróneos. Se dedicó seriamente a reelaborar las tablas astronómicas. Por eso se habla de Qadizade como del astrónomo más serio y auténtico de su época.
Uno de los trabajos más destacados de Qadizade al-Rumi es su cálculo del seno de 1°.245 Tiene obras importantes como «Risala fi istijray yayb daraya wahida» («Tratado sobre la obtención del seno de un grado»), «Sharh ashkal al-tasis» («Comentario de Ashkal al-tasis») y «Mujtasar fi-l-hisab» («Compendio de aritmética»). Sabios famosos como Fathullah Shirvani y Ali Qushji (Ali Kuşçu) fueron también discípulos de Qadizade al-Rumi.
Mahmud Shirvani (1375-1450)
Shirvani, considerado uno de los primeros médicos de la medicina otomana, escribió 11 obras a lo largo de su vida y dedicó todas ellas a los estadistas de su época.246 Su última obra, dedicada al sultán Mehmed el Conquistador y la más importante de todas, «Murshid», es conocida como la obra más grande sobre las enfermedades de los ojos de la medicina otomana.247 Otra obra que escribió, «Tuhfa-i Muradi», ha sido incluida, por la información que contiene, en la lista de las primeras obras médicas escritas en Anatolia. Aunque el libro trata en realidad de las piedras preciosas, los historiadores lo consideran un libro de medicina porque explica el uso de estas piedras en medicina.248 De las obras de Shirvani, 4 fueron escritas en árabe y 6 en turco. En la medicina otomana temprana no hay un segundo autor médico tan prolífico.249
A la izquierda se ve una miniatura otomana del siglo XVII que refleja actividades astronómicas, y abajo, una obra manuscrita conservada en los archivos del Observatorio de Kandilli.
Şerafeddin Sabuncuoğlu (1386-1470)
Con sus obras contribuyó al desarrollo de la ciencia médica en la época otomana. «Cerrahiyyetü'l-Haniyye», el primer libro de cirugía escrito en turco por Sabuncuoğlu, se hizo muy famoso en la historia de la medicina porque fue el primero en ilustrar las operaciones quirúrgicas con miniaturas.250 En su «Kitab al-Tasrif», que escribió perfeccionando el libro de al-Zahrawi, hay también ilustraciones que muestran, junto con los instrumentos, cómo se realizaban las operaciones. Tiene también una obra sobre los medicamentos titulada «Mücerrebname».251
Akşemseddin (1389-1459)
Fue un científico famoso de su época en campos científicos como la medicina, la astronomía, la biología y las matemáticas. Entre sus obras famosas figuran el libro de medicina que escribió en turco, «Maddetü'l-Hayat» («La materia de la vida»), y los libros que escribió en árabe, «Hall-i Müşkilat» («La solución de las dificultades») y «Risaletü'n-Nuriye» («Tratado de la luz»).252 En su obra titulada Maddetü'l-Hayat describió el microbio hace quinientos años, diciendo: «Es un error pensar que las enfermedades aparecen en las personas una a una. Las enfermedades pasan de una persona a otra por contagio. Este contagio se produce por medio de semillas tan pequeñas que no pueden verse a simple vista, pero que están vivas».253 Akşemseddin, que fue el primero en anunciar al mundo la conclusión a la que llegó Pasteur con instrumentos técnicos cuatro siglos después que él, se ocupó también de la enfermedad del cáncer.
Se sabe que Akşemseddin, conocido por su cercanía al sultán Murad II y a Mehmed II, curó a muchos de sus pacientes en el palacio y en sus alrededores con los medicamentos que preparaba. Las dos grandes obras médicas de Akşemseddin, de extrema importancia, siguen conservando su relevancia en la literatura médica.
Ulugh Beg (1393-1449)
Ulugh Beg, que trabajó sobre todo en las ciencias de la astronomía y las matemáticas, concedió importancia a la actividad científica en su época a pesar de su juventud, y en 1417 hizo construir una madrasa para ampliar la actividad en el campo de la astronomía.
Ulugh Beg, que reunió en esta madrasa a los científicos más famosos de su época, como al-Kashi (el matemático musulmán que descubrió las fracciones decimales254) y Qadizade al-Rumi, tiene trabajos sobre tablas precisas de senos y cosenos exactas hasta ocho decimales y sobre las fórmulas de la trigonometría esférica.
Ulugh Beg, a quien los científicos occidentales consideran «el mayor astrónomo del siglo XV», trabajó ampliamente en el campo de la trigonometría, que constituía la base de su actividad en el campo de la astronomía, y escribió su gran obra, el «Zij de Ulugh Beg». Las «Tablas estelares de Ulugh Beg», la primera tabla estelar detallada después de Ptolomeo, fueron la fuente de los trabajos astronómicos hasta el siglo XVII. En esta obra se indican el nombre y la posición de 1022 estrellas. John Greaves hizo imprimir una parte de este libro en Oxford en 1648. Dos años después se imprimió en Londres la primera sección; luego se publicó por segunda vez y en 1665 se tradujo al latín. Más tarde la obra se tradujo íntegramente al francés.255 Además, las investigaciones del observatorio de Samarcanda pusieron de manifiesto también algunos errores en los cálculos de Ptolomeo, que hasta entonces se habían aceptado como definitivos.256 Los datos obtenidos como resultado de las observaciones del observatorio permitieron a Ulugh Beg calcular con gran exactitud la duración de un año en 365 días, 5 horas, 49 minutos y 15 segundos. Otros servicios de Ulugh Beg al mundo de la ciencia son los datos que obtuvo sobre el Sol, la Luna y los planetas.257 El mundo científico occidental ha considerado a Ulugh Beg digno del título de «astrónomo del siglo XV», y la Unión Astronómica Internacional ha dado su nombre a un cráter de la superficie de la Luna.258
Ulugh Beg, uno de los astrónomos más conocidos de su época.
Ali Qushji (Ali Kuşçu) (1403-1474)
Ali Qushji, que alcanzó gran fama entre los sabios de la astronomía y las matemáticas del mundo turco-islámico gracias a las obras que produjo, es considerado uno de los sabios pioneros de la astronomía. Sobre todo en estos dos campos, desarrolló en la enseñanza y la educación una labor tan importante que traspasó los límites de su época.
Ali Qushji, que construyó un reloj de sol en el complejo de Fatih, determinó el grado de latitud y longitud de Estambul.259 El nombre de Qushji, que elaboró el primer mapa de la Luna, se ha dado en nuestra época a una región de la Luna.
Una de las obras más importantes de Ali Qushji sobre astronomía es «Risala fi-l-haya» («Tratado de astronomía»).260 En esta obra, que dejó una profunda huella en el campo de las matemáticas y la astronomía, figuran todos los detalles científicos, hasta las distancias de los cuerpos celestes a la Tierra. Fue escrita en persa y después traducida al árabe, y siguió siendo un libro preferido en el campo de la astronomía incluso después de la entrada de la ciencia occidental en Turquía.
Ali Qushji, el famoso astrónomo otomano que elaboró el primer mapa de la Luna.
Su gran obra en el campo de las matemáticas es «Risala-i hisab» («Tratado de aritmética»). Además, su obra titulada «Sharh-i zij-i Ulugh Beg» («Comentario del catálogo estelar de Ulugh Beg»), que contiene los conocimientos matemáticos más avanzados de su época, se hizo famosa por los servicios que prestó.261 Y su obra titulada «Risalat al-fathiyya» se utilizó en el siglo XIX como libro de texto en la Mühendishane de Estambul (Universidad Técnica de Estambul). En esta obra incluyó las distancias de los cuerpos celestes a la Tierra y, además, añadió al final de su libro un mapa de la Tierra. En él determinó la inclinación del eje del globo terrestre en 23° 30' 17". Este es un valor muy cercano a las cifras astronómicas modernas de nuestra época (23° 27').
Molla Lütfi (?-1495)
Molla Lütfi, considerado uno de los matemáticos famosos del siglo XV, trató en su libro titulado «Tadif al-madhbah» («Sobre la duplicación de la piedra del altar») temas geométricos como las definiciones del cuadrado y del cubo, el producto de los lados y de las caras y la elevación a la segunda potencia, y estudió el famoso problema de Delos.262
Mukbilzade Mümin (siglo XV)
Otro de los sabios importantes de la época otomana es Mukbilzade Mümin, que se formó en el reinado de Murad II y escribió dos obras importantes. Mümin es, junto con Shirvani, que se interesó especialmente por las enfermedades de los ojos, uno de los primeros médicos otomanos.
La primera obra del autor es «Zahire-i Muradiye», dedicada al sultán. Su segunda obra, «Miftahü'n-Nur ve Hazainü's-Sürur», es igualmente un importante libro de medicina dedicado al sultán. En el libro, tras tratar de manera general el diagnóstico y la salud, se explican detalles relativos a las enfermedades de los ojos.263 En esta importante obra se ofrece una definición detallada de enfermedades como la estructura y las enfermedades de la cabeza y del cráneo, las enfermedades de los ojos, los trastornos de los párpados, la conjuntivitis (inflamación de la membrana mucosa del párpado) y la inflamación de la córnea del ojo, y se explican las medidas y los remedios para prevenir las enfermedades.264 El hecho de que el nombre de Mukbilzade Mümin figure siempre en las listas de médicos de todas las fundaciones Darüşşifa (hospitales) de los otomanos demuestra que fue un médico de extrema importancia en su época y, al mismo tiempo, refleja la atención que se prestaba en aquel periodo a las enfermedades de los ojos.
Mirim Çelebi (?-1525)
Mirim Çelebi, cuyo verdadero nombre era Mahmud bin Mehmed, es uno de los astrónomos y matemáticos más avanzados de la Turquía otomana del siglo XVI. Nació en Estambul, estudió en madrasas, fue maestro en la época en que Bayezid era príncipe y desempeñó cargos importantes. Después de Ali Qushji, quien más trabajó por el desarrollo de la geometría en la época otomana fue Mirim Çelebi. Escribió muchas obras sobre matemáticas y astronomía, y sus dos obras en árabe, «Shifa al-asqam wa dawa al-alam» y «Kitab al-taalim fi-l-tibb», desempeñaron un gran papel en el desarrollo de la medicina otomana.
Una de las obras más importantes de Çelebi, nieto de Qadizade y de Ali Qushji, es el comentario que escribió en persa sobre el «Zij de Ulugh Beg», titulado «Dastur al-amal wa tashih al-yadwal» («El principio del trabajo y la corrección de la tabla»).265 En la obra, el autor explicó los temas de diversas maneras; por ejemplo, para calcular el seno de un arco de 1 grado mostró de forma muy comprensible 5 métodos de resolución distintos.
Tiene muchos tratados sobre matemáticas y astronomía. Mirim Çelebi es uno de los sabios musulmanes que más trabajaron por el desarrollo de las ciencias de la astronomía y las matemáticas en el Estado otomano.
Seydi Ali bin Hüseyin (1498-1563)
Seydi Ali bin Hüseyin, conocido como Seydi Ali Reis, participó en muchas expediciones navales, sobre todo en guerras; después sirvió a las órdenes de Barbarroja Hayreddín Pachá, y fue un especialista en el campo de la astronomía y un gran marino.266 La obra más importante de Seydi Ali Reis, que demuestra que era un sabio que conocía realmente muy bien la astronomía y la geografía marinas, es el «Kitab al-Muhit». La obra contiene temas importantes como la determinación de la dirección, el cálculo del tiempo, el calendario, los tiempos solares y lunares, las divisiones de la brújula, la altura de la estrella polar en diversas islas y puertos famosos, algunos datos relativos a la astronomía, los vientos, las rutas, las grandes tormentas y las medidas que deben tomarse contra ellas. Como se desprende de sus temas, el «Muhit» es una obra sumamente científica e importante.267 Seydi Ali Reis tradujo además la famosa obra de Ali Qushji «Fathiyya» con el título «Julasat al-haya» y le hizo añadidos. Al enumerar los cielos utilizó términos astronómicos, y añadió que el centro del mundo es el centro de la Tierra y que los cuerpos pesados caen hacia el centro de la Tierra.268 En su otra obra, «Mirat al-kainat», el autor ofrece información sobre temas como la altura del Sol y las posiciones de las estrellas, la determinación de la alquibla y del mediodía, el cálculo de las circunferencias, de los senos, las cuerdas y las tangentes, y el método para medir la anchura de un río cuya otra orilla no es posible alcanzar. Es un marino y astrónomo sobresaliente que aportó muchos conocimientos importantes en su campo y dejó obras muy valiosas tras de sí.269
Taqi al-Din (1521-1585)
Es uno de los astrónomos más grandes del siglo XVI. Vino de El Cairo a Estambul para obtener un cargo del Estado, fue presentado al sultán por su maestría en la ciencia de las matemáticas y, con la gran ayuda de este, fundó un observatorio. Taqi al-Din, que fundó el observatorio de Estambul, construyó nueve hábiles instrumentos que utilizaba para realizar mediciones de los cuerpos celestes, y estos fueron los dispositivos de observación más perfectos del siglo XVI. Uno de estos dispositivos, la «libna», es un instrumento mural utilizado para observar el paso de las estrellas por el meridiano. Con este instrumento fue posible en aquella época calcular las coordenadas ecuatoriales de los cuerpos celestes.
La obra más importante de Taqi al-Din es «Sidrat al-muntaha». En esta obra se calcularon los parámetros del Sol utilizando el método de los tres puntos de observación. Taqi al-Din es, aparte de Tycho Brahe y Copérnico, la tercera persona del mundo que utilizó este método. Aunque llegaron a resultados similares, los cálculos de Taqi al-Din relativos a los parámetros del Sol pasaron a la historia como los cálculos más exactos del siglo XVI.
En sus obras, Taqi al-Din habló de los «relojes» como instrumentos astronómicos.271 La característica más importante de estos relojes es que calculan con precisión los minutos y los segundos. La fecha de fabricación en Europa de un reloj que mostraba los minutos y los segundos coincide con la misma época en que Taqi al-Din habló de este mecanismo.
En un pequeño zij titulado «Jaridat al-durar wa faridat al-fikar» («La colección de perlas y la perla de las ideas»), Taqi al-Din utilizó las fracciones decimales y ofreció información sobre ellas. En otras palabras, mucho antes de que las fracciones decimales fueran conocidas en Europa, Taqi al-Din no solo las había dado a conocer, sino que incluso las había utilizado.272 Los trabajos de Taqi al-Din en el campo de la óptica constituyeron también los conocimientos básicos de la ciencia óptica. El alto nivel que alcanzó en la ciencia óptica corrió paralelo a debates que siguieron siendo actuales en Occidente hasta el siglo XVII.273 Teniendo en cuenta todo esto, se ve claramente que Taqi al-Din es uno de los sabios que lograron «primicias» en el mundo.
Katip Çelebi (1609-1657)
Katip Çelebi, de Estambul, se dedicó a la ciencia y también dio clases particulares a los hijos de los estadistas. Las obras de Katip Çelebi, que sabía árabe, persa y latín, se tradujeron a muchas lenguas extranjeras. Su obra más importante, «Kashf al-zunun», es un diccionario bibliográfico que enumera una a una 14.500 obras de 10.000 escritores islámicos. «Cihannüma», el más importante de los libros de geografía escritos en turco; «Fezleke», un valiosísimo libro de historia otomana; «Tuhfetü'l-Kibar», que refleja la historia de la navegación turco-otomana, y «Takvimü't-Tevarih», que trata de la historia universal, se cuentan entre sus obras más famosas.274 En su obra de geografía y astronomía titulada «Cihannüma» dividió los 5 continentes de la Tierra en 6 regiones y dio información general sobre cada una de ellas (Europa, Asia, América, Australia y las regiones polares). En la obra se presentan diversas pruebas de que la Tierra es esférica y se ofrece información sobre todas las plantas y animales conocidos desde Japón hasta Erzurum. «Cihannüma» es al mismo tiempo el primer y único libro de geografía sistemático que contiene información valiosa, que no se encuentra en ningún otro lugar, sobre el dominio de los otomanos en tres continentes y sobre sus ciudades y pueblos.275
Hezarfen Ahmed Çelebi (siglo XVII)
Ahmed Çelebi, que para medir la resistencia de las alas que había preparado estudiando el vuelo de las aves se lanzó al aire desde la Torre de Gálata moviendo sus alas, cruzó el Bósforo y aterrizó en la orilla de Üsküdar. Por ser una de las primeras personas que lograron volar con unas alas fabricadas por ellas mismas, y por sus amplios conocimientos, es conocido entre la gente con el sobrenombre de «Hezarfen», que significa «1000 ciencias».
Hezarfen Ahmed Çelebi creó una forma sencilla de los medios de transporte aéreo actuales y se convirtió en una de las figuras importantes de la historia de la aeronáutica turca.276
Conclusión
La característica común de los científicos musulmanes cuya valiosísima labor en el campo científico hemos tratado en esta sección es que estudiaron las pruebas del conocimiento infinito de nuestro Señor Altísimo y se esforzaron por comprender mejor Su poder. Estos científicos, de los que solo hemos podido incluir una parte, no se conformaron solo con la actividad científica; a medida que veían las pruebas que hay en el universo, aumentaba su temor de Allah, y continuaron con gran entusiasmo sus esfuerzos por dar a conocer a la gente la existencia absoluta de Allah. Los pioneros musulmanes de la ciencia, al demostrar los magníficos mecanismos creados por nuestro Señor Altísimo, se propusieron al mismo tiempo acabar con las religiones falsas que divinizan la naturaleza (Allah está muy por encima de ello). Estudiaron la información que contienen las aleyas del Corán y utilizaron correctamente la ciencia para descubrir sus secretos. Tomando como ejemplo el hecho de que el Corán señala el camino a la ciencia, presentaron a toda la gente los hallazgos científicos que obtuvieron como resultado de estas investigaciones. El liderazgo de los científicos musulmanes debe ser un ejemplo para todos los musulmanes de nuestra época. Esto contribuirá a que toda la gente conozca ampliamente las pruebas de la creación de nuestro Señor y, con el permiso de Allah, a que haya avances positivos en la difusión de la moral de la religión.
La característica común de los científicos musulmanes es que se esforzaron por estudiar lo que Allah ha creado y por presentar a la gente Su fuerza, Su poder y Su conocimiento infinitos.