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¿Quién es Haman en el Corán?

Los hallazgos arqueológicos sacan a la luz en cada detalle un aspecto milagroso del Corán. Los últimos datos sobre ‘HAMAN’, el ayudante del Faraón del que se habla en el Corán, son uno de ellos.

La palabra Haman, mencionada en 6 versículos distintos del Corán (Al-Qasas, 28/6,8,38, Al-Ankabut, 29/39, Al-Mumin, 40/24,36) como uno de los hombres más cercanos al Faraón, es realmente un milagro histórico desde el punto de vista del Corán.

Según se entiende por estos versículos, Allah envió al profeta Moisés con versículos, milagros y pruebas al Faraón, a Haman y a Qarún, pero ellos, acusando a Moisés de ser “un hechicero muy mentiroso”, rechazaron su mensaje. (Al-Ankabut 29/39; Ghafir 40/23-24) Es más, el Faraón, que pretendía ser divino, cuando Moisés lo invitó a aceptar al excelso Allah, dijo a los notables de su pueblo: “No conozco para vosotros otro dios que yo”, y pidió a Haman que le construyera una torre para llegar al dios de Moisés y encontrarlo. (Al-Qasas, 28/38; Al-Mumin, 40/36-37) Finalmente, Qarún, el Faraón y Hâmân fueron castigados a causa de sus pecados. (Al-Ankabut 29/39) Hâmân, cuyo nombre se menciona en el Corán. Debe de ser el visir del Faraón con el que el profeta Moisés trató y luchó, o una de las personalidades importantes de su palacio, o el sumo sacerdote del culto de Amón.

En cambio, en la Torá, en la parte que narra la vida del profeta Moisés, no aparece un Haman –cercano al Faraón–; aparece como ayudante de un rey persa/babilonio que vivió unos 1100 años después del profeta Moisés y que oprimió a los judíos. (KM. ESTER/Cap.: 3-10). Al ver esto, los orientalistas se alegran diciendo: “¡Por fin hemos encontrado un error en el Corán!”. Pero esta alegría suya se queda a medias con el desciframiento de la escritura jeroglífica egipcia y el hallazgo del nombre “Haman” en las antiguas inscripciones egipcias.

Las inscripciones jeroglíficas escritas en la lengua del antiguo Egipto no pudieron leerse hasta el siglo 18 (en realidad, el 19). Porque con la expansión del cristianismo en la región se habían olvidado tanto la antigua creencia como la lengua de Egipto. La última fecha conocida en la que se usó la escritura jeroglífica es una inscripción del año 394 d. C. Después de esto esta lengua se olvidó hasta el año 1799 (es decir, el siglo 19). El secreto de la escritura se resolvió con el hallazgo de una inscripción llamada “Rosetta Stone”, fechada en el año 196 a. C. La particularidad de esta tablilla era que estaba escrita en tres escrituras diferentes: jeroglífica, demótica (la forma manuscrita del jeroglífico) y griega. Con la ayuda también del texto griego, la antigua escritura egipcia de la tablilla fue completamente descifrada por un francés llamado Jean-Françoise Champollion.

Con el desciframiento del jeroglífico se alcanzó además una información muy importante: el nombre “Haman” aparecía realmente en las inscripciones egipcias de la época del profeta Moisés (as). Sobre un monumento que se encuentra en el Museo Hof de Viena se hablaba de este nombre. En la misma inscripción se destacaba también la cercanía de Haman al Faraón. (Walter Wreszinski, Aegyptische Inschriften aus dem K.K. Hof Museum in Wien, 1906, J C Hinrichs’ sche Buchhandlung) Partiendo de esta información se puede decir cómodamente que Hâman, que aparece en ESTER, al que primero el rey Asuero elevó a un alto cargo como visir y del que después se comunica que –tras juzgarlo traidor– fue ahorcado junto con sus hijos (Ester 7/10;9/7-10), y Haman, que en el Corán es uno del círculo cercano del Faraón, no son la misma persona.

Intentaremos explicar este asunto en unos cuantos puntos: 1. El Haman que aparece en la Biblia/ESTER es el nombre de una persona. Porque allí aparece como “Haman el agagita, hijo de Hammedata” (ESTER, 3/1). Hâman, del que se habla en el Corán, en cambio, se ve más como un título que como un nombre. Que en los tratamientos oficiales se usen más los títulos que los nombres es una tradición conocida también hoy en día. Según esto, que en el Corán, cuando el Faraón le encarga construir una torre, se dirija a él diciendo “¡HAMAN!” muestra que esta palabra es un título suyo relacionado con su cargo.

En efecto, en el diccionario “Personas del Reino Nuevo”, preparado a partir de todas las inscripciones, se habla de Haman como “el jefe de los que trabajan en las canteras”. (Hermann Ranke, Die Agyptischen Personennamen, Verzeichnis der Namen, Verlag Von J J Augustin in Glückstadt, Band I, 1935, Band II, 1952)

  1. El científico francés Prof. Dr. Maurice Bucaille dio el nombre “Haman” a un egiptólogo francés y, sin decirle que este nombre aparece en el Corán, indicó que era “una cita de un manuscrito árabe del siglo 7”. El experto dijo que no era posible que en un manuscrito árabe del siglo 7 se hubiera recogido una información perteneciente a los jeroglíficos, pero que miraría las listas de nombres del palacio del Faraón (Dictionary of Personal Names of the New Kingdom by Ranke). Luego, al mirar, la verdad salió a la luz una vez más. El resultado obtenido expresaba una verdad importante. Hâman, al contrario de lo que pretenden los que se oponen al Corán, era, tal como aparece en el Corán, una persona que vivía en Egipto en tiempos del profeta Moisés y, tal como se habla en el Corán, cercana al Faraón y relacionada con los trabajos de construcción. Quizá era el ministro de obras públicas.!!!!

Sin embargo, es un hecho que los escritos jeroglíficos estaban completamente olvidados desde la época en que descendió la revelación del Corán y que hasta el siglo 19 nadie leía esta escritura. La expresión original en inglés correspondiente es la siguiente: “But, it is a fact that the hieroglyphs had been totally forgotten at the time of the Qur’anic Revelation and that one could not read them until the 19th century A.D.” (Maurice Bucaille, Moses and Pharaoh in the Bible, Qur’an and History, p. 192-193)

  1. Estas constataciones científicas demuestran de forma definitiva la existencia de Hâman, que en el Corán figura como uno de los hombres cercanos al Faraón. Por lo tanto, cuando aceptamos que el Haman de ESTER, sin mirarlo como un cuento -como dicen algunos-, también es cierto, tenemos que aceptar también que estos dos Haman son personas distintas.-Como se ha expresado arriba, el nombre de Haman aparece también en la Biblia. A partir del tercer capítulo del Libro de Ester de la Torá se narra con todo detalle la opresión que sufrieron los judíos en Irán, la parte que en ello tuvo el visir llamado Hâman, cómo la joven judía llamada Ester entró en el palacio del rey Asuero e influyó en el soberano y cómo finalmente salvó a los judíos haciendo matar a Hâman, a sus diez hijos y a muchos otros iraníes.

Según parece, igual que nuestro pueblo aún hoy califica a las personas opresoras con nombres como “faraón, Nemrod”, también los judíos no pudieron olvidar de ninguna manera el nombre del Haman de Egipto, lo conservaron en la memoria como un “visir opresor” y, durante los acontecimientos de Irán, adhiriendo ese nombre de su memoria al visir opresor con el que se encontraron, lo mencionaron como Haman y así lo registraron también en el libro de Ester.

También es probable que, durante la reescritura de la Torá, cuando fue revisada más tarde por los rabinos, el Hâmân egipcio se confundiera con el visir opresor de Irán y se diera lugar a tal situación. Otra posibilidad es que los dos visires se llamaran Hâmân. Como en muchos ejemplos, ¿por qué no iba a ser posible pensar también para Hâmân en dos personalidades históricas distintas que llevaran el mismo nombre? (para más información véase Akhepedia Forum)

4. El nombre del visir del Faraón que se enfrentaba al profeta Moisés, llamado Haman en el Corán, también tiene la cualidad de confirmar esta opinión. Porque; la inscripción de la puerta que está en la universidad de Viena se traduce como HEMAN hetap, un visir responsable de los trabajos en piedra y de los obreros. Hemen hetap es claramente el nombre AMENHOTEP. Su forma de escritura lo muestra. En este caso nos encontramos con AMENHOTEP, un visir responsable de los trabajos en piedra en la historia de Egipto. ¡Amenhotep huy! Y este visir es alguien que fue visir conjunto del faraón Amonhotep 3.º y de Amonhotep 4.º.

En resumen se puede decir que el hallazgo del nombre de Hâmân en las inscripciones del antiguo Egipto no solo deja sin efecto las calumnias contra el Corán, sino que muestra una vez más que este procede de Allah. Porque en el Corán se nos transmitió de forma milagrosa una información histórica a la que no era posible acceder ni descifrar en la época en que descendió. .