Respuesta a Celal Şengör: “Las montañas no son la causa del terremoto, sino su consecuencia”

Como sabéis, el geólogo (científico de la Tierra) Celal Şengör lanzó en un programa de televisión una afirmación sobre que hay una contradicción en el Corán. ( véase https://www.youtube.com/watch?v=-uYdlsk20p8&feature=y…) En la transcripción del vídeo, diciendo ‘Señores, dice (el Corán): creamos las montañas para que protegieran las tierras firmes del terremoto. ¡Todo lo contrario, todo lo contrario! Donde hay montañas hay terremotos tremendos, destrozan las tierras firmes. Si no hay montaña, en terrenos totalmente llanos no hay terremotos, es un cratón.’, dijo que en el Corán hay un error científico y que una sola contradicción haría que ese texto dejara de ser divino.
Escribamos también el versículo que el Sr. Şengör presenta como erróneo, para que los lectores puedan sacar una conclusión sobre cuál idea es la correcta.
(Sura Al-Anbiya, 31) Traducción de la Fundación Süleymaniye
ar: وَجَعَلْنَا فِى ٱلْأَرْضِ رَوَٰسِىَ أَن تَمِيدَ بِهِمْ وَجَعَلْنَا فِيهَا فِجَاجًا سُبُلًا لَّعَلَّهُمْ يَهْتَدُونَ Formamos montañas fijadas (asentadas) en el interior de la tierra para que no los sacudiera demasiado. Y formamos también valles profundos, caminos, para que llegaran al lugar al que se dirigían.
Süleymaniye Vakfı
Entonces, ¿hay en el versículo una contradicción científica, tal como él intenta encaminar? ¿O acaso Celal Şengör, usando su identidad/tarjeta de visita científica, hace acrobacias verbales y cuenta la información que da como si fuera lo opuesto al versículo?
Si escucháis sinceramente y con atención, advertiréis fácilmente que, aprovechándose de la falta de atención y de conocimiento de los oyentes, recurre a un engaño/falacia muy simple.
Porque en el versículo en cuestión no se dice “donde hay montañas no hay terremotos”, dice “las montañas reducen la sacudida del terremoto”. Entonces, ¿podéis impedir o reducir algo que no existe? ¡por supuesto que no! En realidad, todo lo contrario: tiene que haber terremoto para que podamos formular la frase “impide el terremoto”. Es decir, donde hay montañas hay terremotos; es más, nada puede ser más natural que el que haya terremotos donde hay montañas.
Expliquémoslo con unos ejemplos muy simples; en los coches, como efecto protector contra los golpes y contra posibles accidentes, los ingenieros ponen parachoques delante y detrás.se hace el parachoques. Generalmente los golpes resultantes de un accidente se producen donde están los parachoques. Si usamos la lógica del profesor Celal, ¿sería lógico que dijéramos ” donde hay parachoques hay daños, Si no hubiera estos parachoques tampoco habría daños”?
O demos otro ejemplo más;
¿Dónde hay más policías? En la zona donde hay más delincuentes, ¿no es así? ¿significa eso que la policía incita a los delincuentes a delinquir? no, todo lo contrario, la policía está allí para impedir el delito. Es decir, ¿no es una frase perfectamente correcta la frase de alguien que diga “la policía impide los delitos”?
En realidad, sin pasar siquiera al análisis de las palabras del versículo, entendemos fácilmente la destrucción intelectual o la falacia que se ha hecho.

El énfasis común -relativo a nuestro tema- del versículo 31 de la Sura Al-Anbiya y de los demás versículos de significado similar es “que se han puesto en la tierra montañas fijas para que el globo terrestre no sacuda a las personas con su movimiento.”
Celal Şengör, en realidad, mientras afirma haber encontrado en el Corán una contradicción y una información contraria a la ciencia, hace que seamos testigos de un milagro. Es muy interesante que el Corán diera esta información cuando en el siglo VII no había posibilidad de saber que las montañas reducen los terremotos.
Sin embargo, antes se pensaba que las montañas eran solo elevaciones que quedaban en la superficie de la tierra. Pero los científicos advirtieron que las montañas no son solo elevaciones de la superficie, sino que, con las partes llamadas raíz de la montaña, se extienden hacia el subsuelo a veces hasta 10-15 veces su propia altura. Con estas características, las montañas tienen un papel semejante al de un clavo o una estaca que sujeta firmemente una tienda al suelo. Por ejemplo, el monte Everest, cuya cima está aproximadamente 9 km por encima de la superficie de la tierra, tiene más de 125 km de raíz. (1)
Uno de los geólogos submarinos de fama mundial, el Prof. Siaveda, al hablar de que las montañas están clavadas en la tierra en forma de raíces, hizo el siguiente comentario:
La diferencia fundamental entre las montañas de los continentes y las montañas de los océanos está en su material… Pero en ambas hay raíces que sostienen las montañas. En las montañas de los continentes, una materia ligera y de poca densidad se extiende hacia el interior de la tierra como raíz. En las montañas de los océanos también hay una materia ligera que sostiene la montaña como una raíz… La función de las raíces es sostener las montañas según la ley de Arquímedes. (2)
Además, en el libro titulado Earth (Tierra) de Frank Press, antiguo presidente de la Academia Nacional de Ciencias de Estados Unidos, que se estudia como libro de texto en muchas universidades de todo el mundo, se expresa que las montañas tienen forma de estaca y que están profundamente enterradas en la tierra. (3)
En otros versículos del Corán, en cambio, se señala esta función de las montañas, haciendo la comparación de la “estaca”, del siguiente modo:
¿Acaso no hicimos de la tierra un lecho? ¿Y de las montañas, estacas? (Sura An-Naba, 6-7)
Así pues, Celal Şengör, confundiendo causa y efecto y contando como si la causa del terremoto fueran las montañas, comete una falacia y, tergiversando el versículo, recurre a una negación.