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Principios básicos del Islam: La transitoriedad de la vida de este mundo

Contenido
  1. Introducción
  2. No hay otro Dios sino Él
  3. Dios lo abarca todo
  4. Dios está cerca del hombre
  5. Dios lo creó todo según un decreto establecido
  6. Dios tiene poder sobre todas las cosas
  7. Dios lo ve y lo sabe todo
  8. Todos los seres están sometidos a Dios
  9. Las falsas creencias acerca de Dios
  10. La fe en Dios está libre de idolatrías
  11. Hacer una valoración justa de Dios
  12. La grandeza y poder infinitos de Dios
  13. El amor y el temor de Dios
  14. El Corán es una guía
  15. La creencia en los libros revelados por Dios y en Sus mensajeros
  16. La fe en los ángeles
  17. La transitoriedad de la vida de este mundo
  18. El ser humano está sometido a una prueba
  19. La muerte no es el fin
  20. La creencia en el Más Allá
  21. La fe en el Día del Juicio Final
  22. La resurrección
  23. El Día del Juicio Final
  24. El Paraíso y el Infierno
  25. El objetivo consiste en contentar a Dios
  26. El pecado y el arrepentimiento
  27. La religión está en consonancia con las inclinaciones naturales del ser humano
  28. Los creyentes deben estar unidos y cooperar
  29. La última palabra

La vida de este mundo es una prueba para la humanidad. Aunque Dios ha creado innumerables atractivos para el hombre en este mundo, también le ha advertido sobre preocuparse demasiado por ellos olvidando así a Dios y Su religión. En una aleya del Corán, Dios dice que el boato de este mundo es temporal y que el verdadero deleite se encuentra en el Paraíso, la recompensa para los que Le han contentado:

(7) En verdad, hemos dispuesto que toda la belleza que hay sobre la tierra sea un medio por el que ponemos a prueba a los hombres, [para poner de manifiesto] quienes se comportan mejor; Sura 18: Al-kahf (La Cueva) (20) ¡SABED [Oh hombres] que esta vida es sólo juego y distracción, y un hermoso espectáculo, y [motivo para] vuestra jactanciosa rivalidad unos con otros, y [vuestro] afán por más riqueza e hijos!

Su parábola es la de la lluvia [vivificante]: la vegetación que hace crecer complace a los labradores; pero luego se marchita y la ves amarillear, y al final queda convertida en paja. Pero [la realidad permanente de la condición humana se hará patente] en la Otra Vida:

[ya sea] el castigo severo, o el perdón de Dios y Su complacencia: pues esta vida no es más que el disfrute pasajero de un engaño. Sura 57: Al-Hadid (El Hierro)

Aunque el creyente también goza de las bendiciones que se describen como los placeres de este mundo, a diferencia de los incrédulos, no los considera el objetivo de esta vida. Puede desear disfrutar de ellas, pero sólo con el propósito de dar gracias a Dios y de utilizarlas para lograr Su contento. No las persigue por codicia, porque sabe que lo que pertenece a este mundo es de corta duración, como su propia vida. Sabe que, después de su muerte, nada de todo ello le será útil. Además, es consciente de que si sólo persigue las cosas de este mundo, a expensas de objetivos más nobles, sacrificará por ellas el más allá. En una aleya del Corán se relata así esta importante verdad:

(14) ENGALANADO aparece a los hombres el amor por lo apetecible: las mujeres, los hijos, arcas colmadas de oro y plata, caballos de raza, ganados y tierras. En eso consiste el disfrute de esta vida --pero la más hermosa de las metas está junto a Dios. Sura 3:

Al Imran (La Casa de Imrán)

El atractivo de las cosas de este mundo es un factor esencial del examen que debe pasar el ser humano. Satanás recurre sin descanso a dichos atractivos para intentar engañarle. Sin embargo, los creyentes son aquellos que, aunque puede que se sientan atraídos por estos encantos, conocen su verdadero valor. Conocedores de que se trata de bendiciones temporales y de que con ellas se les somete a examen, su ilusoria atracción no les engaña. Por este motivo, Satanás no les confunde y son capaces de ponerse a salvo del tormento eterno. En el Corán, Dios nos advierte de este modo:

(5) ¡OH GENTES! ¡Ciertamente, la promesa de Dios [de la resurrección] es verdadera: no dejéis, pues, que esta vida os engañe, ni dejéis que os engañen [vuestra propias] nociones engañosas acerca de Dios! Sura 35: Al-Fatir (El Originador)

Por otro lado, aquellos que no tienen fe y, por tanto, carecen de sabiduría, tienen un gran apego a este mundo. Bajo la influencia de Satanás, hacen de la consecución de los bienes temporales de este mundo el fin último de sus vidas. La condición de tales personas se describe como sigue:

(20) ¡NO, sino que [la mayoría de] vosotros amáis esta vida pasajera, (21) y os desentendéis de la Otra Vida! Sura 75: Al-Qiyama (La Resurrección)