La gente busca incansablemente vivir en un entorno pacífico y seguro para pasarla bien junto a aquellos que aprecia. Pero aunque anhelan eso, por lo general nunca se esfuerzan por lograrlo y más bien fogonean los conflictos y las aflicciones. Si no, esperan que otros provean el clima de paz, seguridad y amistad. Lo dicho vale para las relaciones familiares, las relaciones laborales, la paz social y los asuntos internacionales. Pero el logro de eso demanda altruismo. Los conflictos y el desasosiego no pueden evitarse cuando cada uno quiere quedarse con la última palabra, cuando cada uno considera solamente su propio interés y no tienen la voluntad de realizar compromisos y sacrificios. Pero los creyentes que reverencian a Dios actúan de un modo distinto. No son egoístas, perdonan y son pacientes. Cuando se equivocan renuncian a sus propios derechos, consideran la paz y la seguridad de otros por encima de sus propios intereses y tienen un comportamiento cortés. Se trata de atributos nobles que Dios ordena ponerlos en práctica a los creyentes:
No es igual obrar bien y obrar mal. ¡Repele (el mal) con lo que sea mejor y he aquí que aquél de quien te separe la enemistad se convertirá en amigo ferviente! Esto sólo lo consiguen los pacientes, sólo lo consigue el de suerte extraordinaria.
Llama al camino de tu Señor con sabiduría y buena exhortación. Discute con ellos de la manera más conveniente. Tu Señor conoce mejor que nadie a quien se extravía de Su camino y conoce mejor que nadie a quien está bien dirigido.
Como se expresa en el versículo, a cambio del buen obrar de los creyentes Dios transforma a sus enemigos en "amigos del alma". Este es uno de los secretos que Dios revela. Después de todo, las almas están en Sus manos y El modifica los sentimientos y pensamientos de quien desee.
En otro versículo Dios llama nuestra atención sobre los efectos de la bondad y la palabra amable. Dios ordena al Profeta Moisés y a Aarón que vayan donde Faraón y le hablen amablemente. A pesar de la injusticia, insolencia y falta de misericordia de Faraón, Dios ha ordenado a ambos que le hablen con cortesía. Dios explica la razón de ello:
¡Id a Faraón! Se muestra rebelde. ¡Hablad con él amablemente! Quizás, así, se deje amonestar o tenga miedo de Dios". (Corán, 20:43-44)
Estos versículos informan a los creyentes acerca del tipo de actitud que deberían exhibir hacia los incrédulos, los enemigos y las personas insolentes. Seguramente que eso estimula la paciencia, la voluntad, la humildad y el sentido común. Dios ha revelado que el creyente que obedezca Sus órdenes y actúe de acuerdo con las normas éticas verá consolidado su buen obrar.