La manera de hablar de un musulmán: Hablar con suma amabilidad
Contenido
- Introducción
- La importancia que tiene la forma de hablar de un musulmán
- Las características de la manera de hablar de un musulmán
- Alabar el poder de Allah
- Recordar a Allah con frecuencia
- Invocar a Allah por medio de Sus Bellos Nombres
- Hablar sabiendo que Allah está contigo en todo momento
- Hablar sin asociar nada ni a nadie con Allah
- Hablar para alabar y exaltar a Allah
- Hablar sabiendo lo desvalido que se está ante Allah
- Emplear el Corán como guía en la forma de hablar
- Hablar confiando en Allah
- Hablar sabiendo que la vida de este mundo es pasajera
- Hablar mostrando preocupación por lo que es lícito e ilícito
- Disfrutar de lo bueno y prohibir lo malo
- Hablar con sabiduría
- Hablar con sinceridad
- Decir la verdad
- Hablar sensata y lógicamente
- Dar buenas noticias
- Hablar para suscitar la alegría y el entusiasmo
- Hablar con suma amabilidad
- Hablar de manera comedida, cortés y respetuosa
- Hablar con humildad
- Hablar con tolerancia e indulgencia
- Consultar
- Decir ‘¡Lo que Dios quiera será, pues no hay poder sino en Dios!’
- Hablar bien a nuestros padres
- No criticar ni hablar a espaldas de los demás
- Evitar la sospecha y la calumnia
- No hablar burlándose de alguien
- Evitar hablar con codicia y envidia
- No hacer declaraciones vacías y triviales
- No interrumpir y hablar con calma
- Evitar hablar con hipocresía
- Evitar una manera de hablar que de lugar a dudas
- Evitar un discurso inquisitivo e indiscreto
- Evitar declaraciones que conducen al mal
- Evitar la ofuscación
- No celebrar reuniones secretas
- Los efectos que se derivan de la manera de hablar de un musulmán
- Conclusión

Y di a Mis siervos que hablen [a esos que no comparten sus creencias] con suma amabilidad: ciertamente, Satán está siempre dispuesto a sembrar la discordia entre los hombres —pues, ¡en verdad, Satán es enemigo declarado del hombre! (Corán, El viaje nocturno, Al-Isra’, 17: 53)
En el Corán, Allah manda a la gente que se hablen con suma amabilidad. La gente puede bromear sin pararse a pensar, o pueden hacer un esfuerzo para hablar del modo más refinado posible. De las dos posturas, la que sería aceptable para Allah, y que lograría Su aprobación, sería la segunda, es decir, hacer lo máximo posible y hablar del modo más esmerado.
Antes de pronunciar una palabra, los musulmanes consultan sus conciencias e intentan decir únicamente lo que es mejor y hablar con suma amabilidad. Se guardan de decir ninguna palabra que incomode a otra persona o que les provoque duda o preocupación en el fondo de su corazón. Por el contrario, intentarán hablar de modo que su corazón se sienta a gusto, para confortarse y así hablar con entusiasmo. Hablan con el propósito de animar a otros y asegurarse de que su fe se fortalece al acercarles más a Allah.

No hablar de parte de uno mismo ni desde los deseos personales.
Otra característica de la elevada moral que se refleja en el discurso de los creyentes es que evitan hablar en nombre de ellos mismos y de sus deseos. Los creyentes saben que el corazón les incita continuamente a comportarse de modo que Allah no aprobaría. Por esta razón, no hablan del modo que les sugieren dichos instintos sino de la manera que les inspira su conciencia. En el Corán, se pone como ejemplo de este aspecto de la moral de los creyentes el comportamiento del Profeta Yusuf (José). Cuando fue acusado falsamente, y como resultado encarcelado durante años en una oscura mazmorra, el Profeta Yusuf (José) se abstuvo de defenderse, pero admitió que el corazón siempre conducen a la gente hacia el mal:
Aún así, no pretendo exculparme a mí mismo: pues, ciertamente, el corazón del hombre [le] incita sin duda al mal, y sólo se salvan aquellos sobre los que su Sustentador derrama Su gracia. ¡Ciertamente, mi Sustentador es indulgente, dispensador de gracia!” (Corán, José, Yusuf, 12: 53)
Hablar según los deseos es lo que se hace sin tener en cuenta la aprobación de Allah y, en vez de ello, pensar egoistamente sólo en los propios deseos. En las sociedades donde no se vive según los valores del Corán, la gente habla sin pensar; actúan impulsivamente y según los sentimientos que les salen de dentro. Por ejemplo, cuando una persona comete un error, otro puede sucumbir a la ira con facilidad y, al hablar presa de esa ira, utiliza un lenguaje crítico y desconsiderado; mientras que alguien que espera la aprobación de Allah debería utilizar un modo de hablar que tratase el error con clemencia, explicando dicho error a la otra persona y mostrándole la forma de corregirlo. En ese caso, los creyentes emplean inmediatemente sus conciencias y sólo dicen lo que resulta más apropiado según la moral que explica el Corán.