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La manera de hablar de un musulmán: Evitar hablar con codicia y envidia

Contenido
  1. Introducción
  2. La importancia que tiene la forma de hablar de un musulmán
  3. Las características de la manera de hablar de un musulmán
  4. Alabar el poder de Allah
  5. Recordar a Allah con frecuencia
  6. Invocar a Allah por medio de Sus Bellos Nombres
  7. Hablar sabiendo que Allah está contigo en todo momento
  8. Hablar sin asociar nada ni a nadie con Allah
  9. Hablar para alabar y exaltar a Allah
  10. Hablar sabiendo lo desvalido que se está ante Allah
  11. Emplear el Corán como guía en la forma de hablar
  12. Hablar confiando en Allah
  13. Hablar sabiendo que la vida de este mundo es pasajera
  14. Hablar mostrando preocupación por lo que es lícito e ilícito
  15. Disfrutar de lo bueno y prohibir lo malo
  16. Hablar con sabiduría
  17. Hablar con sinceridad
  18. Decir la verdad
  19. Hablar sensata y lógicamente
  20. Dar buenas noticias
  21. Hablar para suscitar la alegría y el entusiasmo
  22. Hablar con suma amabilidad
  23. Hablar de manera comedida, cortés y respetuosa
  24. Hablar con humildad
  25. Hablar con tolerancia e indulgencia
  26. Consultar
  27. Decir ‘¡Lo que Dios quiera será, pues no hay poder sino en Dios!’
  28. Hablar bien a nuestros padres
  29. No criticar ni hablar a espaldas de los demás
  30. Evitar la sospecha y la calumnia
  31. No hablar burlándose de alguien
  32. Evitar hablar con codicia y envidia
  33. No hacer declaraciones vacías y triviales
  34. No interrumpir y hablar con calma
  35. Evitar hablar con hipocresía
  36. Evitar una manera de hablar que de lugar a dudas
  37. Evitar un discurso inquisitivo e indiscreto
  38. Evitar declaraciones que conducen al mal
  39. Evitar la ofuscación
  40. No celebrar reuniones secretas
  41. Los efectos que se derivan de la manera de hablar de un musulmán
  42. Conclusión

En la aleya: “... el ánimo es siempre propenso al egoísmo. Pero si hacéis el bien y sois conscientes de Él -ciertamente, Dios está en verdad bien informado de todo lo que hacéis.” (Corán, Las mujeres, An-Nisa’, 4: 128), Allah señala que la avaricia egoísta y la envidia se encuentran en los corazones de todos nosotros, pero es una tendencia que debemos evitar. En otra aleya, Allah explica qué es lo que una persona que siente envidia debe hacer para evitar esta maldad y las clases de perversidades que surgen de ella:

(1) Di: “Me refugio en el Sustentador del amanecer, (2) “del mal de lo que Él ha creado, (3) “del mal de la oscuridad cuando desciende, (4) “del mal de aquellos seres humanos empeñados en afanes ocultos, (5) “y del mal del envidioso cuando envidia.” (Corán, El amanecer, Al-Falaq, 113: 1-5)

El que Allah nos advierta sobre la maldad de quienes se inclinan hacia este descaminado sentimiento es importante para comprender el tipo de baja moral al que la envidia nos puede llevar. A menudo nos encontramos en nuestra sociedad con problemas causados por dicho sentimiento; con frecuencia hallamos que la fuente de conflictos y disputas que conduce a graves lesiones e incluso al asesinato es la envidia. Los musulmanes saben que la envidia es un sentimiento que Allah desaprueba, y es por ello que tratan de purificarse de este vicio. Los creyentes saben que Allah es quien otorga todas las bendiciones y las cosas bellas. Por tanto, son conscientes de que envidiar dichas bendiciones o cosas bellas que Allah concede es equivalente a desaprobar la decisión de Allah porque, según Su sabiduría, Allah vió que era bueno dotar de ello a una persona en particular. Aún más, todas estas cosas forman parte de las pruebas por las que una persona tiene que pasar en la vida de este mundo; también incluyen parte de la prueba de otras personas que aprecian mucho estas cosas. Una persona puede sucumbir ante la envidia a causa de estas bendiciones o bien, suprimiendo esta tendencia, alcanzar la moral que le lleva a estar contento de que otros las posean. De hecho, el Corán anuncia que este estado de cosas ha sido especialmente creado para poner a prueba a las personas:

“Pues es así como probamos a unos hombres por medio de otros —para que lleguen a preguntar: “¿Es, pues, a esos a quienes Dios ha favorecido prefiriéndoles a nosotros?” ¿No sabe bien Dios quienes [Le] son agradecidos?” (Corán, El ganado, Al-An‘am, 6: 53).

Además, no se debe olvidar que todas las bendiciones que uno ha envidiado durante la vida en este mundo no serán accesibles después de su muerte. Envidiar algo que al final desaparecerá, y como consecuencia tener un comportamiento que Allah no aprueba, es un grave error. Al actuar teniendo esto en cuenta, los creyentes se refugian en Allah de la envidia cuando ven algo especialmente bello que le pertenece a otro. Así como se guardan con cuidado de no sentir celos, también evitan sembrar dudas y ansiedad en los demás. Aprecian las buenas cualidades de aquellos con los que hablan, y emplean un estilo de discurso imbuido de elogios y expresiones de admiración. En cuanto a quienes, en las mismas circunstancias, se dejan llevar por la envidia, en vez de hablar de modo que demuestren que aprecian a la otra persona, pasan por alto sus buenas cualidades e intentan enfatizar sus defectos y faltas. Los musulmanes son personas que pueden controlar los deseos y pasiones de sus corazones, como se describe en la aleya del Corán. Como ante otras formas de desviaciones, responden a la envidia que surge de dentro de sí mismos según estipulan las aleyas del Corán. Para Allah, decidir entre los primeros de los creyentes no es algo que se basa en criterios tales como la belleza, educación o cultura. El más piadoso o la más piadosa es quien es más respetado y querido entre los creyentes y para Allah. El que los creyentes sepan que lo que de verdad se debe envidiar es la piedad (es decir, ser conscientes de Allah) evita que envidien cualquier cosa de este mundo.